Equilibrios

Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos de plata sustituyéndolos por unos corrientes.  Esta vez no cometería el mismo error con Viktor y Alexei, los hermanos faquires.  Alejó los candelabros del tragafuegos y el jarrón chino del malabarista.  Enrolló la cuerda de tender ante la mirada de decepción del equilibrista y a falta de sitio, sentó a la contorsionista en una esquina. Finalmente, repasó todo y se sirvió una copa de vino, aliviada. No sabía que su marido llevaba meses engañándola con la mujer del lanzador de cuchillos. A los postres, parapetada tras su silla, añoró aquellos tiempos en que eran felices y comían con las manos.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Equilibrios

  1. No es la primera vez que el inicio me lleva al circo. Al menos me divierto jajaja.
    Un saludo.

  2. Buen circo el que te has montado.

    Saludos.

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