Últimas voluntades

Pero esta vez, ella lloró.  Tampoco lo tenía previsto, no lo había hecho al enterarse del accidente ni siquiera durante el funeral. Días más tarde, en la cubierta de aquel barco, el viento la despeinaba violentamente y la ceniza le ardía en los ojos.  Hasta después de muerto, su querido esposo había resultado ser un incordio.

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2 comentarios

Archivado bajo Microrrelato

2 Respuestas a “Últimas voluntades

  1. Jajaja ¿tú crees? En todo caso no sería funesto sino más alterado o revolucionado. En mis micros hay un poco de todo pero lo que no falta nunca es la ironía. ¡Qué se le va a hacer, soy así!

    Eskerrik asko Alazne.
    P.D.: Te respondo con June sentado en mis rodillas como casi siempre que saco un ratillo para escribir.

  2. ALAZNE SEGUROLA

    Aupa Iñigo, egun on
    Ultimamente te noto muy funesto. ¿El hecho de tener tres “retoños” y tener más responsabilidades te puede?
    De todas formas me gustan mucho, me parece increible cómo sois capaces de tanta “imaginación”, “ingenio”, no sé cómo llamarlo. Artistas
    Un besote a tod@s

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